lunes, mayo 22, 2006

Como caído del cielo


No necesito los sentimientos humanos,
estoy saturado de orquideas y esperanza.

No necesito la compasion ni la ira. Sólo quiero estar solo.
Abandonado.
Me conformo con vivir lejos de cualquier resto, de cualquier civilizacion.
Dejadme vivir con los monos,
ellos sabrán lo que hay que hacer,
ellos harán de mi un verdadero hombre,
o,
dejadme morir en mi caverna si es lo necesario,
¡no os daré el gusto de pedir un trozo de pan!

La especie humana es pesada y obtusa,
siempre andando de aquí para allá,
simpre maquinando.

Dejadme huir, dejadme vivir en la oscuridad,
sin bocas hambrientas,
sin respirar por la nariz.
¡vale ya coño!

miércoles, abril 19, 2006

domingo, abril 02, 2006

Cloaca.


Regresamos al gran culo, al ojete primigenio.
El rey mono sonríe placidamente.
Los excrementos anegan parietales. Esta vez no hay salida.
Los bonobos copulan.
Hay un botecito traslúcido y hermético; si lo habres dice:
-¡olvidalo, idiota!
Por fin todo marcha como debiera, y el jodido orden maquinista coloca a cada uno en su lugar.
Lejos de casa, la selva.
Arañando a la gallina mágica... ¡y una polla!
¡Esta clueca la muy hija de puta!
Esta clueca.

martes, marzo 28, 2006

Miller

"Voy a cantar para vosotros,
desentonando un poco tal vez,
pero voy a cantar.
Cantare mientras la diñáis,
bailaré sobre vuestro inmundo cadáver..."
(!)
-Trópico de Cáncer-

jueves, marzo 23, 2006

Cercanías

Tras ojear dominicales y medias de colores, me colgé de tres pelos que habían nacido entre una oreja y sus tobillos.
Me pareció arriesgado.
Amé su ser hasta el vientre escondido de dos ojos que miraban impávidos esperando la negrura de los cuervos. Miraban impávidos.
Me hablaba, pero sus labios, amigos de lo ajeno, aguardaban el mejor momento.
Me hablaba, y de sus ojos impávidos solo salía un susurro...
-¡No grites!... pueden vernos.

Los señores de la Espuma



Los señores de la Espuma se reunieron en torno a sus cigarros.
Aliñados. Meditabundos.
Los señores de la Espuma debatieron y observaron sus volutas de humo.
Anestésicas. Churriguerescas.
Los señores de la Espuma cultivaron y crecieron y durmieron.
Así, a pierna suelta.
06-Torrevieja-06

lunes, marzo 13, 2006

ni chicha ni limoná



16:45. Esa pobre chica de nariz respingona que se balancea en una esquina de la planta de traumatología nunca había estado tan cerca de la muerte. Cuando la enfermera cuarentona de zuecos blancos se llevó la camilla del viejo cadáver, suspiró aliviada.
Por otra parte, no había sido para tanto, sólo un par de pensamientos desagradables que pasaron a mejor vida cuando el mozo de obra que cambiaba los fluorescentes volvio a tensar sus gluteos para plegar la escalera.

Ella se irá, pasará su padre después. Una vieja gritaba al final del pasillo. La fluorescencia, ya reparada, seguía siendo testigo del ciclo humano en su decadencia, tan constantemente (50 hertzios) que su comprensión y estudio podrían aportar claves interesantes.

17:17. La pobre chica de nariz respingona amenazaba, de farol, con emprender el llanto en cualquier momento. Cuando estaba a punto de reparar en mi, el pasillo de traumatología se estremeció con el paso zancudo de dos ballenatos con título.
Otra vez sera, no importa mucho. Pero ella tenía gafas y los ojos rojos, y la irremediable tristeza del hospital, la hacía aún más atractiva.
Se estaba poniendo nerviosa, seguramente porque sabía que no dejaba de mirarla, de imaginarme como sería en la cama y cuantos orgasmos sería capaz de soportar.

17:32. Era evidente que su padre la había dejado en ridículo, intentaba por todos los medios esquivarme la mirada, sonreir a la vieja esquelética y demente que yacía en la camilla que le obstruía le paso, la escapatoria al acoso.
Cuando Carolina, la vieja esquelética y demente, fue trasladada y dejó el camino libre, huyó de mi asquerosa compañía mientras una señora madura parloteaba sobre la muerte y los azulejos blancos.
Ya volveras. Todas lo hacen.

17:40. Hace una hora que ya debería estar radiado.
El abrigo de tergal de la pobre chica de nariz respingona deambula por la sección del pasillo que escapa a mi control. Por esa zona he visto ya una baldosa suelta.
Hay bronca al final del pasillo y la pobre chica de nariz repingona levanta un segundo la vista del suelo, justo en el momento en el que una morena neumática restriega sus cachas por mis córneas. Demasiada presión. El abrigo de tergal se precipita hacia un abismo de bochorno y en su inexorable caída, choca con la puerta de la cabina 3, sala 19 de la sección de traumatología.
Vaya hombre, la lucecita roja, (de peligro, claro) indicaba que el plomo de contención gamma, ejercía a pleno rendimiento.
Al abrirse la puerta, además del grito de la enfermera interina, un alud de rayos letales inundó el pasillo de la planta baja de la sección de traumatología.
Curioso efecto. Toda la masa ósea humana en el radio de acción, se proyectó contra la pared derramando su excedente cárnico sobre el piso. Miles de radiografías al instante. Al más puro estilo fotomatón.
Ale, y a tomar por culo la lista de espera. Todos servidos.
18:00. La pobre chica de nariz respingona no estaba fingiendo.
Cuando su madre salió de la sala 5 (mamografías) y celebró sosegadamente que no tenía nada, la pobre chica de nariz respingona llenó sus ojos de lágrimas y emprendió el llanto.

martes, marzo 07, 2006

suicidio con mando a distancia



Cuando los monos evacuan sobre tu cabeza solo te queda una opción:
bailar con ellos.
Abandonarte al temible delirio de sus colas,
al zarandeo peligroso de sus mandíbulas.
Baila con los monos,
¡baila!
pues solo ellos pueden arrancar esa piedra que oprime tu conciencia
solo ellos pueden liberarte de ti mismo.
Los beneficios de la trepanación.

miércoles, marzo 01, 2006

martes, febrero 28, 2006

Baudelaire

Hoy he conocido a un ángel
lo malo es que estaba muerta
y de sus ojos salían arañas y escorpiones.
Hoy acaricié su piel, marmórea y fría
y cuando pude soportar el hedor
la poseí entre azafranes y petunias.

Normalmente no me pasan estas cosas
pero ya lo decía mi horóscopo:
"hoy será un buen dia"

asiento de 2


Seguro que ahora te preguntas qué estoy escribiendo
¡nada relacionado contigo zorra presuntuosa!
Por detrás de mis ojos, soplan fugaces dos codornices despeluchadas que excretan hertzios obturadores y tetas.
Tetas, si
pero no son las tuyas, tiernas y apetecibles,
son, como siempre, los cándidos pechos de un millón de lúbricas imaginaciones que ya estuvieron antes en tu lugar.
No intentes ablandarme con tus dulces ojos,
no hallarás más que nauseabunda putrefacción.
Quieres alborotar mis codornices, pero ya es tarde,
han vivido mil batallas como esta y han defecado sobre labios más carnosos,
sobre mandíbulas mejor definidas si cabe.
Esto creía yo en mis tiempos mozos.
Y a la voz de tres, los turbios pajarracos se abandonan a un vuelo desincronizado y caótico
¡como la cópula de los caracoles!

domingo, febrero 26, 2006

1 de 1


El rosado culo de un mono celebe ofrecía extenuada hipnosis al grupo de estudiantes imberbes que presenciaban el apareamiento.
La maestra miraba de reojo al señor de sombrero.
Cuando el macho hubo concluido la inseminación, extrajo su palpitante miembro del interior de la hembra ante el murmullo de todos los niños.
La maestra miraba directamente al señor de sombrero.
El mono, sentado sobre su culo rosa y en un perfecto aleman, exclamó con voz grave: .-¡que coño pasa!
La maestra agarró con fuerza la tapa de la cisterna y dejó escapar un grito.
Se subio las bragas y volvio con los niños.